El tubo de acero al carbono destaca por su alto límite elástico y resistencia a la corrosión bajo tensión, con buena soldabilidad y menor sensibilidad a grietas frías o calientes.
Los tubos de acero al carbono se dividen en laminados en caliente y en frío (estirados).
Los tubos laminados en caliente incluyen tubos generales, para calderas de baja/media presión, calderas de alta presión, aleados, inoxidables, de petróleo craqueado, geológicos y otros.
Los tubos laminados (o estirados) en frío abarcan tubos generales, para calderas de baja/media/alta presión, aleados, inoxidables, de petróleo craqueado, otros, además de tubos de pared delgada (al carbono, aleados, inoxidables) y tubos de forma especial.